Ciudad de Plasencia: Luis, Juanfran, Víctor (Maqui, 76'), Dani, Acero, Mario Rodríguez, Jony (Sergio Gómez, 39'), Fran Díaz, Josué (Richy, 62'), David Alejo y Mario Redondo.
Árbitro: Corchado Nieto, de la delegación de Mérida. Pésimo, como es habitual. Se equivocó para los dos equipos y cambió de criterio cuando le vino en gana. Mostró cartulina amarilla a los locales Dani, Durán, Rulo, Villa y Piti; y al visitante Mario Rodríguez, además de a su entrenador Miguel Rubio. También expulsó con tarjeta roja directa al preparador físico moralo, Emilio Gil (80'), en el banquillo.
Goles: 1-0 Rulo (11'). 1-1 Sergio Gómez (51'). 1-2 David Alejo (80'). 2-2 Villa (87').
Incidencias: Algo más de 250 espectadores en las gradas del Municipal de Navalmoral en tarde-noche agradable, aunque con ligero viento que favoreció un tiempo a cada equipo. Césped en buenas condiciones, a pesar de que pudo estar mejor si se hubiese cortado más.
Comentario: Primer punto, que supo a poco, del Moralo esta temporada. Lo cierto es que pudo ganar pero también estuvo muy cerca de la derrota, que hubiese sido injusta a todas luces. El margen de mejora para el equipo de Navalmoral es amplio, como reconoce su propio entrenador, pero ya en este encuentro se le vio más entero y con las ideas más claras, durante más minutos, que en la jornada inaugural. Fue de menos a más ante un Ciudad de Plasencia rocoso que mostró el contraataque como su mejor arma. Y fue precisamente a raíz de que los locales buscaron con ímpetu los tres puntos, asumiendo grandes riesgos en defensa, cuando comprometió el portal de César Carrasco. El Moralo no anduvo fino en la primera mitad pero se marchó al descanso con ventaja, mientras que en la segunda su actitud fue mucho más positiva y hasta productiva en el juego pero se tuvo que conformar con empatar en los últimos instantes. Cosas del fútbol... y dando gracias porque los placentinos marraron un penalti y gozaron de algunas acciones para haber sentenciado el duelo.
El gol no serenó a los moralos, curiosamente. Les debió dar tranquilidad y confianza para soltarse en el juego pero no fue así. Ni el aire a favor les ayudó. Entretanto, el Ciudad lo intentó con un incombustible Fran Díaz en medio campo para repartir principalmente sobre el insistente David Alejo o su otro compañero Mario Redondo. Precisamente este dúo creó el mayor peligro de su equipo en los primeros 45 minutos con una acción que no acabó en gol sorprendentemente. Redondo pisó área por la derecha en ventaja y cedió a un Alejo desmarcado delante del marco, pero un mal bote o una mala colocación del pie hizo el resto y la amenaza se convirtió en anécdota.
Lástima que los de Luis Quintas saborearan esa feliz intervención poquísimo tiempo. A renglón seguido, tras la señalización de una falta inexistente, Sergio Gómez marcó un golazo para el 1-1. El jugador placentino la botó cerca del banquillo local y la trayectoria adquirió una parábola por el viento que se alojó directamente en la escuadra derecha del portal local como un obús. A partir de ahí, y tras unos minutos algo nerviosos y dubitativos, los verdes sí encontraron el estímulo necesario para irse a por los tres puntos. Arriesgaron en defensa pero se hicieron dueños del encuentro con claridad. El Ciudad sólo halló como recurso válido los lanzamientos en largo para sorprender en contragolpes a la desguarnecida zaga morala y en dos claros pudo llevarse el partido. Primero Mario Redondo hizo lucirse a César Carrasco con un fuerte chut por alto dentro del área y después Alejo, como no, explotó al máximo sus virtudes para marcar a placer tras un robo en medio campo de Sergio Gómez, que fue quien le sirvió en bandeja el 1-2.
Toca persistir en el empeño de mejorar. Poco a poco, aunque sea quedándose puntos por el camino, el equipo de Luis Quintas va creciendo. Los pasos por ahora son cortos, pero con ánimo y tesón seguro que cada vez serán más largos.
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